Viajamos a… ARMENIA!

Tras una gran noche por Tbilisi, llegaba el momento de continuar con nuestro viaje hacia Yerevan, capital de Armenia. El viaje de Tbilisi a Yerevan lo haríamos en mashrutka con un trayecto de aproximadamente 6-7 horas, llegando a Yerevan el mismo domingo por la noche.

Al igual que nos pasó con Georgia, llegábamos a Armenia con pocas referencias. Después de la grata impresión de la modernidad de Tbilisi, íbamos a Yerevan con la idea de encontrar una ciudad no tan desarrollada y un país más autentico debido a su historia geopolítica y situación en el mapa, más cerca de Asia Central que de Europa.

Lo más conocido de la cultura armenia es la bondad y hospitalidad de sus gentes. Algo que desde el momento en que nos subimos a la mashrutka pudimos comprobar por suerte (o casi desgracia).

Y es que el viaje no podía empezar más movidito… el día era lluvioso, la mashrutka iba llena, la carretera bacheada, llena de curvas y el conductor conducía un poco brusco podríamos decir. La gente empezaba a marearse, vomitar… y nosotros aguantando con la resaca como campeones. Pensábamos que era normal la situación pero de repente un chico armenio se dio cuenta que una de las chicas que había vomitado no se movía. Respiraba y tenía pulso pero estaba como inconsciente así que paramos y vivimos unos minutos de mucha tensión. Le echábamos agua e intentábamos espabilarla pero no habría la boca y estaba como en shock. Conseguimos sacarla fuera de la furgoneta y ya colocada en posición de defensa se le pasó todo por suerte… De todos modos nos dirigimos a un hospital que acabábamos de pasar 5 kilometros atrás.

Al llegar al hospital y cuando parecía que todo estaba normal, el resto de la gente empezó a ponerse mala: desmayos, mareos, especie de alucinaciones… Esa estampa, unida a que estábamos en un hospital de los años 50 en España con pocos medios e incluso el celador fumando dentro, no podía ser mejor punto de partida de nuestra aventura por Armenia.

Una vez normalizada la situación, una pareja de armenios nos ofreció continuar en taxi el camino: estábamos a 100km de Yerevan y por menos de 5euros por persona haríamos el camino más rápido y sobre todo más cómodo después de lo vivido. Conversando sobre lo sucedido con ellos, llegamos a la conclusión de que todo había sido originado por una fuga de gas en la mashrutka, ya que la gente que generalmente hacía ese trayecto decía que no era normal lo sucedido.

A pesar de los primeros minutos de tensión e impotencia y de toda la situación posterior en el hospital, pudimos darnos cuenta de primera mano de la hospitalidad armenia de la que hablabamos. Gente que no se conocía de nada, preocupada por los enfermos y buscando la mejor solución posible sin importarle nada. En España, muchos hubieran protestado por tener que esperar 2 horas en un hospital y llegar tarde a su destino…

Finalmente, llegábamos a Yerevan a las 2 de la mañana con la pareja armenia. El chico, caballerosamente dejó a su novia en casa y después nos acompañó hasta el hostel que teníamos en mente para ver si había sitio. Tras comprobar que había disponibilidad y todo estaba bien, se marchó a su casa deseándonos lo mejor durante nuestra estancia. Otra muestra más de amabilidad que hace que te lleves la mejor de las impresiones de un destino.

Despertamos el lunes en Yerevan tras un merecido descanso y nos preparamos para dar un paseo por la ciudad tranquilamente y empezar a conocer este magnífico país. Enseguida nos dimos cuenta que de nuevo estábamos ante una ciudad más moderna de lo que imaginábamos, muy organizada y en la que se intuía mucha vida. La ciudad, gracias al plan urbanístico soviético de 1924 del arquitecto Alexander Tamanian, está perfectamente organizada y es muy cómoda tanto para circular como para pasear. El centro de Yerevan se extiende entre la Ópera y la plaza de la República, prácticamente conectadas por la transitada y comercial Nothern Avenue. Al norte de la Ópera encontramos la que fue nuestra primera parada: las Cascadas (Cascade).

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Cascades

Cascades engloba el museo Cafesjian, dividido en diferentes niveles y construido dentro de las cascadas. Se puede subir al mirador que corona el lugar a través de unas interminables escaleras, pero las vistas merecen la pena. Desde que llegamos allí arriba, nos prometimos ver el amanecer desde allí para contemplar el Monte Ararat en todo su explendor. 6 días en Yerevan, 6 oportunidades: ¿Lo conseguiríamos? Veremos…

Todo el trayecto de subida al mirador sirve para alojar diferentes obras de arte urbano-moderno, lo que hace que te pares a descansar unos minutos y la subida no sea tan dramática. Además, en la parte baja del museo hay un jardín con esculturas del artista colombiano Fernando Botero, algo que me llamó mucho la atención ya que desde que visite el museo Botero en Bogotá me declaré fan de su obra y donde menos me esperaba volver a encontrarme con esas figuras rechonchas era en Armenia!

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Botero en Yerevan

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Cascades

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Cascades

Continuamos nuestro paseo por Yerevan. Para este día no teníamos ningún plan concreto más que pasear por la ciudad, disfrutar del solazo y descansar. La enorme cantidad de parques que tiene Yerevan ayudaba a nuestro objetivo, y más aún si todos ellos están llenos de terrazas, algo que nos sorprendió mucho y que nos hizo empezar a ver que estábamos ante una ciudad muy dinámica. Las calles tienen mucho movimiento, mucha gente joven y empezando con las comparativas inevitables… más guapas ellas y mejor vestidas que en Georgia. Aún así, la gente seguía quedándose sorprendida y riéndose de nuestras chanclas! Esto ya nos pasaba en Georgia y no fuimos capaces de comprender el motivo de su sorpresa/mofa. Hablamos con gente local y del hostel y no supieron decirnos el motivo, por lo que nos quedamos con la duda.

Regresamos al hostel después de estar todo el día fuera y haber degustado las primeras cervezas armenias. Es algo en lo que mi “travelmate” y yo estamos de acuerdo: una gran parte del turismo y de conocer un país está en probar sus cervezas. Si hubiéramos empezado… podríamos tener una gran colección de etiquetas de botellas.

Esa noche, en el hostel, nos encontramos al primer español desde que iniciamos el viaje. Se trataba de un chico de Vitoria residente en Austria que estaba de paso en Yerevan camino de una golosina de viaje: Kirgüizistán. Después de la correspondiente ducha nos fuimos los 3 a echar unas birras a un bar al lado del hostel con muy buen ambiente, música en directo y unos dueños encantadores con los que volveríamos a tratar durante nuestra semana en Yerevan. El sitio dio para mucho pero gracias a que era lunes no tuvimos opción de liarnos más así que nos fuimos a descansar.

Al día siguiente, nos habíamos apuntado a un “free tour” que salía desde el hostel. Esta modalidad de visitas guiadas ha sido un gran descubrimiento para mi en las diferentes ciudades europeas que he visitado este año y merece un post aparte que espero no tardar mucho en escribirlo.

La guía nos hizo un recorrido completo por Yerevan, explicado en un perfecto inglés. A pesar de que el día comenzó con lluvia, no impidió que completáramos la visita y termináramos de ver por la tarde las cosas que nos habían quedado de la capital. Una de las visitas obligadas y lo que personalmente más nos llamaba la atención y más ganas teníamos de conocer era el museo del GENOCIDIO ARMENIO.

Posiblemente uno de los mayores desconocimientos de la humanidad y sorprendentemente un hecho no reconocido por la mayoría de los países, es el holocausto armenio. Dependiendo del lado que se consulte, se cifra entre 1’5 y 2 millones de armenios aniquilados entre 1915 y 1923 consecuencia de la deportación forzosa de lo que hoy es suelo turco. 

La decisión de llevar adelante el genocidio en contra de la población armenia fue tomada por el partido político que por entonces se encontraba en el poder en el Imperio Otomano: el partido político de los “Jóvenes Turcos”. Estos, en su afán por crear un imperio que abarcara desde Anatolia hasta Asia Central y cuya población fuera exclusivamente turca (Panturquismo); ordenaron al ejercito “Matar a cada mujer, niño y hombre armenio sin ninguna contemplación”.

El genocidio determinó la conformación de la gran diáspora, origen de las diversas comunidades armenias ya hoy arraigadas en Europa y América. Es una parte muy triste de la historia de este país pero que hace comprender muchas de las cosas que sucedieron hasta no hace mucho en un territorio estratégico que une Oriente y Occidente. Como casi siempre, todas las cuestiones de este tipo son por causas geopolíticas.

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Republic Square

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Republic Square

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Genocide Museum

Llegaba el miércoles, el día había mejorado y nos esperaba un día largo y completito. Nuestra idea previa para la semana en Armenia era pernoctar en diferentes puntos e intentar llegar a la república independiente de facto Nagorno-Kharabak. Pero descartado este último lugar por distancia y tema de visados, decidimos establecer campo base en Yerevan y aprovecharnos de su céntrica situación para realizar visitas de un día a los puntos de interés.

Para el miércoles, decidimos apuntarnos a un tour que organizaban en el hostel y que incluía el Lago Sevan y diferentes monasterios cercanos a Yerevan. Normalmente optamos por ir por nuestra cuenta y a ser posible en transporte local pero el programa de este tour era bastante completo y nos iba a ahorrar mucho tiempo sobre todo. La primera parada del día fue en el Lago Sevan. Este lago está situado a una altura de 1.930msnm, pero no llega a ser el 2º más alto del mundo ni por asomo como nos hizo creer ver la guía… Eso sí, estamos de acuerdo con ella en la belleza del magnífico enclave en el que se encuentra, rodeado de montañas y extendiéndose 80km en mitad de Armenia.

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Lago Sevan

Al principio habíamos planeado quedarnos una noche en el Lago, pero la gente del viaje del primer día a Yerevan se mostraban sorprendidos de porqué queríamos ir y sobre todo en esa época así que dudamos y decidimos acercarnos sin dormir en la zona. Es cierto que no había mucho movimiento por la temporada que era, pero podríamos haber disfrutado con alguna buena ruta de trekking por la zona.

Antes de parar a comer, paramos en un par de iglesias cercanas al lago. Como ya comentamos en el post de Georgia, nuestra relación con las iglesias fue decreciendo; empezamos muy asombrados y curiosos por sus características y sobre todo por los enclaves en los que están construidas, pero el último día después de ver más de 10 iguales sólo deseábamos que pasara rápido la visita y seguir con nuestro viaje.

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Lago Sevan

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Lago Sevan

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Lago Sevan

Algo que me gustaría comentar y destacar, es la labor de apoyo al desarrollo local que realiza el hostel con estos tours. Paramos a comer en una casa de una familia, a la cual le pagan un precio justo por servir la comida a los turistas. Tienen 3-4 familias diferentes y van alternando para favorecer a todos por igual.

En el tour conocimos a dos muy buenos y simpáticos compañeros, una pareja australiana viajando por Georgia, Armenia y en camino hacia Turquía. Como veremos más adelante, nos cogieron tanto cariño que les convencimos para volver a Tbilisi el sábado en lugar del viernes como tenían pensado.

Por la tarde nos esperaba la visita a dos auténticas joyas: el monasterio de Geghard y el templo de Garni.

Patrimonio de la Humanidad en 2000, el monasterio de Geghard (“La Lanza de Cristo”) es popularmente conocido como el Monasterio de la cueva. Se dice que Judas Tadeo trajo la lanza que hirió a Jesucristo a este lugar en el que permaneció durante 5 siglos antes de ser trasladada a la catedral de Edjiazmin. La edificación en piedra es maravillosa, impacta a primera vista. El enclave montañoso en el que se encuentra y el respeto que dan los monjes que residen en el complejo le da un aire místico que sobrecoge al visitante. La visita a Geghard se suele completar acercándose al templo helenístico de Garni.

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Monasterio de Geghard

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Monasterio de Geghard

El templo de Garni es una estructura tipo Partenón, construida en época romana, dedicada al Dios solar Mitra y posteriormente utilizada como residencia estival de los reyes armenios.  En Garni finalizábamos un completísimo día. A la mañana siguiente nos apetecía trekking así que empezamos a preguntar y buscar la mejor opción posible.

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Templo de Garni

Amanecíamos el jueves a las 8 de la mañana. Con ayuda del hostel, quedamos con un taxi para que nos recogiera y nos llevara a las inmediaciones del monte Aragat (no Ararat). Después ya nos las arreglaríamos para volver desde el pueblo más cercano. El día estaba gris y amenazaba tormenta, pero no había vuelta atrás… Tras casi una hora de camino para apenas 50km en los cuales los últimos 20 no había ni un pueblo, Jaime dormido, el taxista fumando – hablando por el móvil – conduciendo a la vez, y yo que no tenía claro que nuestro hiking freestyler saliera adelante…. llegamos a la fortaleza de Amberd. Allí nos dejó el taxista y empezamos a caminar monte arriba hacia las faldas del Aragat…

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Fortaleza de Amberd

De nuevo tuvimos esa gran sensación que vivimos en Mestia de tener la montaña para nosotros solos. Silencio, aire puro, pensamiento en blanco… algo muy confortable y necesario. Sólo teníamos que pensar en el siguiente paso y contemplar todo lo que había a nuestro alrededor.

Subimos como 2,5 horas desde la fortaleza, no teníamos ningún objetivo pero teníamos la referencia del lago a los pies del Aragat hasta donde pueden subir los coches. Llego un momento en el que estábamos demasiado lejos del punto inicial y ante la incertidumbre del camino hasta el pueblo de Byurakan para después retornar a Yerevan, decidimos descender de vuelta no sin antes pasarnos un buen rato de risas tirándonos por una ladera nevada como niños (dejo un par de vídeos).

Retornamos a la fortaleza donde empezamos ya que antes de la subida vimos que existía un camino de 3,5 km que llegaba al pueblo pero no el cartel no era muy convincente…. Aún así, esa era la mejor alternativa ya que la otra era retornar por la carretera que nos trajo el taxi y hacer los 18km de vuelta andando. De ese modo empezamos la bajada caminando por la ladera situada enfrente de la fortaleza, el camino estaba marcado y parecía seguir la senda del río hasta que llegó un momento con un cruce de caminos en el que perdimos el rastro como ya nos pasara en Mestia.

No quedaba otra así que seguimos andando hasta que encontramos una carretera que tampoco pudimos saber si era por la que accedimos con el taxi o no. Yo me imaginaba lo peor, que estaríamos al menos a 15km del pueblo pero un poco más adelante vimos casas al final de una larga bajada por medio del monte. Llevábamos horas caminando, el cansancio ya era evidente y para rematar la jornada nos cayó el diluvio universal en la última hora de trayecto…

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Llegamos a Buryakan y entramos en una tienda a comprar chocolate, reponer fuerzas y preguntar por un taxi. Enseguida el de la tienda llamó a un amigo para que nos llevará a Yerevan de vuelta por menos dinero del que fuimos a la ida con el taxi. Fue una paliza pero la experiencia mereció la pena… y la cena que nos metimos al llegar también con un estupendo kebap a la parrilla, de los mejores que hemos probado.

El viernes era nuestro último día en Yerevan. El objetivo de este día era visitar Edjiazmin tranquilamente cuando nos levantáramos y por la tarde descansar para estar fuertes de cara a la noche armenia. Tras duras negociaciones con el hostel y haciendo lobby a otros viajeros, conseguimos que el tour que ofrecían de visita al norte de Armenia y terminar en Tbilisi se hiciera el sábado en lugar del viernes como estaba programado inicialmente. Por lo tanto, cumplíamos nuestro triple objetivo: conocer el norte de Armenia, llegar a Tbilisi el sábado para salir y evitar hacer el viaje en la mashrutka de la muerte de nuevo!

Nos acercamos a Edjiazmin en mashrutka que está a tan solo 18km de Yerevan. Se notaba el cansancio del día anterior ya que estábamos un poco apáticos así que nos limitamos a pasear por el recinto religioso, tomar el sol y de vuelta a Yerevan parar en las ruinas de Zvartnots.

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Antigua Catedral de Svarnots

La antigua catedral de Zvartnots merece la visita sólo por ver el monte Ararat en todo su esplendor de fondo. El día era soleado y se apreciaba de forma perfecta. El Monte Ararat con 5.165msnm es el principal símbolo de Armenia… pero se encuentra en Turquía! Esto es debido a la reorganización territorial que hubo consecuencia de la diáspora armenia que ya comentamos anteriormente. Se dice que en este monte es donde se posó el arca de Noé tras el diluvio universal. De hecho el nombre de Ararat aparece en la Biblia…

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Antigua Catedral de Svarnots

Descansamos un rato en el hostel y dejamos preparada la mochila para evitar sorpresas ya que al día siguiente a las 9AM nos tocaba salir de nuevo.

Echamos unas birras con nuestros amigos australianos y previa clásica partida de ajedrez (en la que he de reconocer la clarísima superioridad de mi compi…) nos fuimos a empezar a descubrir la noche Yerevaní… Pintas baratas, pubs con música comercial y buen ambiente en general tanto en los locales como por la calle de vuelta. En ningún momento ni por la noche ni en el resto del viaje en ambos países hemos sentido inseguridad, algo clave para el desarrollo turístico de un destino.

Era nuestra última oportunidad para ver el Ararat amaneciendo y… no, no fuimos capaces! Eso sí, a las 9AM, hora de salida me dio por ir al baño y darme cuenta de que nos estaban esperando para salir! Levanté literalmente a Jaime de la cama y gracias a que habíamos dejado las maletas hechas salimos sin demorar mucho al grupo. 

El camino de Tbilisi a Yerevan tenía programadas varias paradas por el norte de Armenia zona que teniamos en mente pero que tuvimos que descartar inicialmente por falta de tiempo y que ahora podiamos visitar mientras volvíamos a Georgia.

Las dos horas hasta la primera parada y el gentil desayuno que nos dieron, hizo que nos recuperáramos milagrosamente y aguantaramos la jornada como uno campeones a pesar de que vimos 3-4 iglesias del mismo tipo y teníamos ganas de llegar al hostel de Tbilisi.

La primera parada fue en la principal ciudad del norte de Armenia: Alaverdi.

Alaverdi es la ciudad más importante del norte de Armenia. Está localizada estrategicamente en la vía que conecta Georgia con Armenia, de ahí que sea una zona industrial relevante, destacando la fábrica de cobre de la ciudad que tuvo una enorme importancia en la época del imperio ruso.

Para este día había programadas paradas en 2 enclaves cercanos a Alaverdi y uno más al norte cerca de la frontera. En estas paradas visitamos las típicas iglesias y monasterios de la zona que ya hemos comentado acabamos viéndolos todos igual: Haghpat Monastery y Sanahin Monastery.

Haghpat Monastery

Haghpat Monastery

Sanahin Monastery

Sanahin Monastery

Sanahin Monastery

Sanahin Monastery

Tras otro larguísimo día llegábamos de vuelta a Tbilisi. No se podía decir que no habíamos aprovechado los 16 días de viaje; haciendo balance, el viaje superó las expectativas. No tuvimos ningún problema salvo el susto de la mahrsrutka, en ningún momento tuvimos sensación de inseguridad ni por el día ni por la noche, nos trajimos una grata impresión de la sociedad georgiana y armenia, de sus gentes, su cultura e historia, su gastronomía, pueblos y ciudades. Sin duda, quien tenga la ocasión que no desaproveche visitar esta zona.

Cualquier duda o pregunta sobre estos dos países, no dudéis en escribirnos.

Hasta la próxima crónica de viaje que esperemos no tarde mucho en llegar.

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