Viajamos a… GEORGIA!

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Llegábamos a Tbilisi el lunes 6 de mayo a las 4AM para comenzar nuestro viaje de 14 días por Georgia y Armenia. Íbamos sin planes fijos, con una idea general de nuestras intenciones pero muy modificable en función del clima, sensaciones, imprevistos, horarios: todo sobre la marcha y pensando tan solo en el día siguiente.

Tras dormir un par de horas en el aeropuerto, cogimos el tren hacia Tbilisi con intención de reservar, nada más llegar, el tren nocturno hacia la región de Svaneti. Ante la falta de disponibilidad para ese día, decidimos postponerlo para el día siguiente y aprovechar para tener la primera toma de contacto con Tbilisi.

No teníamos muchas referencias de Tbilisi y cada uno tendríamos una imagen diferente en nuestra cabeza; pero tras el primer vistazo pudimos darnos cuenta de que estábamos ante una ciudad moderna, en desarrollo y en la que se nota bastante (al igual que en el resto del país) la ayuda de la Unión Europea. En el contemporáneo Tbilisi, numerosas construcciones modernas se mezclan con las típicas iglesias que predominan en esta zona y que nos cansaríamos de ver a lo largo del viaje.

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Palacio de Gobierno

Tbilisi Freedom Square

Tbilisi Freedom Square

Georgia es un país de unos 4,5 millones de personas aproximadamente situado en un lugar estratégico entre Europa y Asia Central. La gente es muy hospitalaria y profundizando un poco, se ve que la sociedad tiene muy arraigadas las costumbres y tradiciones de la iglesia ortodoxa. Su antigua pertenencia a la URSS marca su historia más reciente e incluso actual, ya que de la independencia de 1991 surgen los casos de la regiones independentistas de South Ossetia y Abkhazia. Hoy en día Georgia opta a ser uno de lo próximos países en integrarse en la UE; creemos que está en buen camino.

Al día siguiente, martes, decidimos visitar la ciudad de Gori para aprovechar el día antes de  la salida del tren nocturno. Gori está a tan sólo 30min y un pasaje de 1Lari (0,50€) de Tbilisi.  Por lo general, las carreteras y los sitios turísticos tienen su traducción en inglés, pero la gente fuera de los hostels o de la zona turística no habla inglés (y nosotros no hablamos ruso) así que el hecho de comprar comida, montar en bus o cualquier actividad cotidiana era todo una aventura gestual.

Gori es conocido por ser el lugar de nacimiento del líder soviético Josef Stalin. La visita a Gori se resume en pasear por la avenida Stalin, visitar su “sinmás” museo y terminar acercándose a conocer la ciudad excavada en roca “Uplistsikhe”. Con una visita de medio día suficiente…

Uplistsikhe

Uplistsikhe

Museo Stalin

Museo Stalin

Jaime aprovechó su visita a Gori para cortarse, necesariamente, el pelo ya que los precios que manejamos en Europa para este servicio es de locos y había que sacar partido de ello. Corte de pelo = 1,90€.

Esa misma noche nos embarcamos en el tren que nos llevaría hacia uno de los platos fuertes de nuestro viaje: la región montañosa de Svaneti. Billete en “2ª clase”para un trayecto de 8 horas en un compartimento de 4 camas por el módico precio de 5,20€. La mayoría de los pasajeros eran locales, así que no pudimos hablar mucho. El viaje se hizo bastante cómodo gracias a esa virtud tan importante que hemos desarrollado de poder dormir en cualquier sitio…

A las 7AM llegabamos a Zugdidi pero con el tiempo justo de ir al baño para subirnos a la “mashrutka” que nos llevaría a Mestia, nuestro destino. Nos esperaba un trayecto de 3horas por carretera de montaña con muy buenas vistas para ir abriendo boca de los 2 días que nos esperaban por la zona. En la “mashrutka” (furgoneta de transporte) conocimos a una pareja polaca que nos propuso ir con ellos a Ushguli nada más llegar a Mestia.

Ushguli es la joya del Caúcaso además de ser el pueblo más alto de Europa (2.410msnm). Está situado a 41 km de Mestia pero la duración del trayecto es de 2-3 horas y la única forma de llegar es alquilando un jeep. La pareja de polacos tenía el contacto de una familia que nos haría buen precio por la acomodación y la visita a Ushguli, además a nosotros nos venía perfecto hacerlo nada más llegar así que sin dudarlo aceptamos su propuesta.

La región de Upper Svaneti, donde nos encontrábamos, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a las torres de defensa que sobresalen en cada pueblo y que se integran perfectamente en el paisaje montañoso de la zona. Ushguli está cubierto por nieve 6 meses al año y se hace imposible llegar en esa época desde Mestia. Las apenas 70 familias que viven allí están adaptándose al turismo y convirtiendo sus casas en guest houses donde albergar a los turistas que visitan Ushguli en busca de tranquilidad, aire puro y paseos por la montaña. La verdad es que la horas que pasamos allí merecieron mucho la pena.

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Tocaban días de desconexión total: nada de internet, acostarse y levantarse con el sol, descansar y disfrutar del entorno.

El miércoles teníamos el día entero disponible en Mestia y decidimos hacer una ruta hacia un lago que se encontraba a los pies del Monte Ushba. El día era perfecto con sol y cielo claro, y teníamos unas ganas enormes de trekking ya que era uno de los “main points” de nuestro viaje. 

El camino estaba bien marcado con pintura en las piedras o por estacas. Al principio el desnivel era muy acusado y nos costó entrar en calor pero después ya impusimos un buen ritmo y llegamos al primer punto en apenas una hora y media. Tras una primera parada y observando Mestia desde el cerro que lo corona, proseguimos nuestro camino hacia el glaciar. Continuamos subiendo a buen ritmo siguiendo las marcas hasta que llegamos a la zona donde ya empezaba a haber nieve y perdimos el rastro. Aún así decidimos seguir ya que debíamos estar muy cerca según las pocas indicaciones que teníamos… pero llego un momento que el camino sobre la nieve se volvió un poco complejo y no vimos claro continuar.

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Monte Ushba

La sensación de tener la montaña solo para nosotros fue increíble. Apenas nos encontramos a una pareja paseando por allí arriba. A pesar de haber caminado durante 7 horas y sin comer prácticamente, decidimos prolongar nuestra estadía en Mestia hasta el día siguiente por la tarde, a pesar de que no existía transporte hasta el tren nocturno, solo para hacer otra caminata por la mañana y seguir disfrutando de la tranquilidad y belleza del Caúcaso.

DSC_0264 DSC_0307 DSC_0308Llegamos de nuevo a Mestia por otro camino más pendiente y estrecho pero mucho más divertido. Teníamos un hambre descomunal así que nos fuimos directos al único bar-restaurante que había en la renovada plaza del pueblo. Aprovecho para hablar de la riquísima comida georgiana, sobre todo de los kachapuris y los kubdaris: deliciosos pasteles de carne y queso envueltos en un sabroso pan. Estos dos platos fueron nuestra alimentación principal durante la estancia en Georgia pero no por otra cosa, sino porque están increibles! La comida georgiana (aunque más aún la armenia) es muy parecida a la española en la base: pan, aceite y carne. La gastronomía es otra de las grandes sorpresas que nos llevamos del viaje.

Tras dormir bastante a gusto gracias a la paliza del día anterior y la abundante cena, nos levantábamos de nuevo pronto para aprovechar la mañana y hacer otra caminata. Esta vez decidimos hacer una caminata de una 6 horas hasta otro glaciar pero que se encontraba a menor altura por lo que sería fácil llegar a el.

El camino era prácticamente plano durante las 2 primeras horas hasta llegar a los pies del glaciar, al que accedimos subiendo entre las rocas directamente. No era comparable con lo que hicimos el día anterior, pero aún así acumulamos una buena paliza que seguro nos vendría bien para dormir en el tren.

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Debíamos estar de vuelta a las 3-4 de la tarde para buscarnos la vida ya que no había transporte hasta el pueblo donde debíamos coger el tren a la noche y estábamos un poco con la incertidumbre de si funcionaría el autostop… pero la suerte seguía de nuestro lado y nada más llegar a Mestia nos encontramos con “el bueno de Rafa” que se iba a Tbilisi en su Mercedes y nos podría dejar en Zugdidi por menos de lo que nos costó la mashrutka de ida. Así que rápidamente (y sin ducharnos…) recogimos las mochilas del guest-house y nos subimos en el coche con Rafa.

Rafa era un chico de Tbilisi que vivía en Mestia donde era el encargado de la gasolinera y coincidió que era viernes e iba a visitar a su familia. Para nosotros el viaje con él, aparte de ser mucho más cómodo, fue muy oportuno; y para él suponía no tener que hacer medio camino solo y además practicar inglés y conocer a unos extranjeros muy simpáticos. Las 3 horas hasta Zugdidi estuvieron muy animadas gracias a su variopinta playlist con canciones rusas, árabes, españolas que no conocíamos e incluso el danza kuduro. Además paramos con él a comer por el camino y también a llenar 50mil botellas que llevaba vacías en una fuente natural de agua con gas… estaba asquerosa pero debía ser buena ya que había cola y todo.

Nos despedimos de Rafa (y de su “peculiar” modo de conducir) en la estación y tras merendar algo nos metimos en el tren con una sensación de oler fatal después de 2 días de trekking sin ducharnos… pero nos dimos cuenta que de nuestro vagón casi eramos los que mejor olíamos!

Llegábamos a Tbilisi de nuevo el sábado muy por la mañana. Hasta el día siguiente no partíamos hacia Armenia ya que habíamos planificado la semana para intentar coincidir en Tbilisi el sábado para descubrir la fiesta georgiana. Para aprovechar la mañana, nos fuimos a Mashketa nada más dejar la mochila en el hostel.

Mashketa se encuentra a 20 minutos de Tbilisi y fue la antigua capital de Georgia. Por la proximidad a Tbilisi para una visita rápida está bien ya que no hay otra cosa que hacer más que pasear por el pueblo y continuar viendo iglesias…

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Mashketa

Tras descansar por la tarde en el hostel, empezamos a calentar para una noche que nos depararía muchas situaciones raras… buena cena, pre-party de estudiantes de medicina extranjeros y amistad con dos indios que nos llevarían primero a una fiesta en un chalet a las afueras con todo gente georgiana para después acabar en un bar del Old Town y tener que decirles que nos íbamos ya para casa porque, eran buena gente pero estaban ya muy pesados!

Nos despedíamos de Tbilisi hasta el sábado siguiente, ahora tocaba ir a Armenia…

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